Foto: Archivo.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Carlos Girón sirvió a México, al deporte, a la sociedad y a su familia, y lo más seguro es que se fue al cielo satisfecho de haber dado todo, afirmó hoy Nelson Vargas, expresidente de la Federación Mexicana de Natación (FMN).

Girón Gutiérrez falleció este lunes a los 65 años de edad al perder la mayor de sus pruebas en la vida, en la cual dejó una gran huella muy positiva para todos y en todo, y más porque fue la punta de lanza de lo que es la segunda etapa de los clavados en México.

Vargas Basáñez fue presidente de la FMN entre 1981 y 1982, pero desde antes está en los deportes acuáticos, en virtud de que junto al estadounidense Ronald Johson fue entrenador del equipo de natación en los Juegos Olímpicos México 1968, cuando Felipe Muñoz ganó medalla de oro y María Teresa Ramírez bronce.

Recordó cuando Carlos Girón llegó a la capital mexicana a los ocho o nueve años de edad, procedente de su natal Mexicali.

“Era un niño dinamita, muy alegre, ocurrente y bromista, con la sonrisa a flor de labios, un chamaco que respingaba de movilidad”, recordó Vargas Basáñez, quien lo vio llegar a la Unidad Morelos del IMSS, donde también entrenó el “Tibio” Muñoz.

En el Centro de Actividades Acuáticas de Alto Nivel (CAAAN) de la Unidad Morelos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en San Juan de Aragón, hay dos estatuas, una de Felipe y otra de Carlos, lo que plasma la importancia de ambos personajes para dicho recinto.

El entonces entrenador Jorge Rueda lo empezó a entrenar, lo llevó a las alturas de las competencias y se convirtió en su segundo padre, y Nelson Vargas también estuvo con los dos allá en Moscú 1980, cuando a Girón “le robaron la medalla de oro”.

“Carlitos es la inspiración en la segunda etapa de los clavadistas mexicanos, porque hubo una época de Joaquín Capilla, Álvaro Gaxiola, Juan Botella, Luis Niño de Rivera y José de Jesús Robinson, ellos entrenados por Mario Tovar”, rememoró Vargas Basáñez.