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ESTADOS UNIDOS.- El actor, director y activista Edward James Olmos se enteró que compañías petroleras estaban envenenando la agricultura del Valle Central de California y de inmediato pensó que debía verlo con sus propios ojos.

Tras conducir dos horas hasta Bakersfield, se paró en medio de grandes pozos de agua que olían tan mal que dice que debió haber usado un traje de protección contra materiales peligrosos. Había estanques de agua radioactiva. Así que tomó un montón de fotos, se sumergió más profundamente en el tema y decidió pronunciarse por medio de una película sobre las atrocidades que viven los agricultores en las tierras del Valle de San Joaquín.

La película, dirigida por Olmos y titulada “The Devil Has a Name”, es protagonizada por David Strathairn como el agricultor arruinado y viudo Fred Stern, quien perdió su cosecha porque los estanques de aguas residuales de corporaciones vecinas contaminaron las aguas subterráneas naturales de la zona. Stern está de luto por su esposa, fallecida de un cáncer posiblemente ocasionado por el suministro de agua contaminada.

Olmos interpreta al mejor amigo de Stern, Santiago, un trabajador del predio.

Aunque la cinta se enfoca en la lucha de Stern contra la poderosa compañía Shore Oil and Gas que ha contaminado su fuente de agua, Strathairn dijo que la historia sirve como una metáfora para cualquiera que haya sufrido, muerto o enfermado debido a la codicia corporativa.

“Si ves Flint, Michigan, ves enfermedad del pulmón negro. Si ves los cultivos de Roundup Ready en el Medio Oeste (de Estados Unidos), ves el envenenamiento de sistemas de agua a veces a estados de distancia, cientos de miles de millas (kilómetros) a lo lejos, hasta comunidades que dependen de ese suministro”, dijo.