Foto Joel C Ryan/Invision/AP
Foto Joel C Ryan/Invision/AP

ESTADOS UNIDOS.- Mientras estaba en una rehabilitación ordenada por la corte tras su arresto viral de 2017 por embriaguez en la vía pública y desorden público, Shia LaBeouf plasmó las reflexiones sobre su infancia en un guion.

Después de todo eso era lo que mejor sabía hacer, tras actuar desde los 10 años y con una vida entre guiones, algunos mejor que otros, pero pocos tan crudos e íntimos como el que escribió.

Tenía la intención de que fuera un ejercicio terapéutico para rastrear el origen de su alcoholismo (el cual llevó a ese arresto) y el estrés postraumático que le diagnosticaron. El actor escribió sobre él mismo y sobre su padre. No había hablado con él en siete años. Su padre, cuyo nombre es Jeffrey LaBeouf, había rendido servicio en la guerra de Vietnam y trabajado como payaso de rodeo. Cuando LaBeouf era un actor infantil en ascenso, él fungía como chaperón pagado de su hijo. Su padre lo apoyaba agresivamente, estaba lleno de celos y, según la película, llegaba a ser abusivo.

LaBeouf le envió su guion a una amiga, la directora israelí Alma Har'el. Ella le respondió inmediatamente que la tenían que convertir en una película.

“Pensé que estaba loca”, dijo LaBeouf. “No pensaba que podríamos conseguir financiamiento. No creí que nadie quisiera hacer más películas conmigo. Iba a unirme a los Cuerpos de Paz”.