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ARGENTINA.- No hay registro fílmico del único gol anotado en la primera final que disputaron River Plate y Boca Juniors en su historia.

Las crónicas periodísticas de diciembre de 1976 y los 70.000 hinchas presentes son los que dieron cuenta del triunfo boquense 1-0 con un tiro libre de su capitán Rubén José Suñé. Misteriosamente la filmación del gol desapareció.

Es imposible que lo mismo suceda este miércoles cuando los dos gigantes del fútbol argentino y eternos rivales vuelvan a jugar un duelo por un título 41 años después de aquella final por el campeonato Nacional.

La final por la Supercopa, que enfrenta al ganador de la liga 2016/17 (Boca) y al campeón de la Copa Argentina 2017 (River), se disputará en el estadio Malvinas Argentinas de la provincia de Mendoza _ 1.000 kilómetros al oeste de Buenos Aires_ con decenas de cámaras de televisión y los teléfonos móviles de los 60.000 fanáticos en las gradas dejarán inmortalizado el resultado que marcará la rivalidad de ambos en este siglo.

Boca llega con el ánimo bien arriba, cómodo líder de la liga argentina y con un once titular que pese a los vaivenes individuales sale de memoria. River, todo lo contrario. Deambula en los puestos de mitad de tabla para bajo y también en la cancha. Es el peor momento futbolístico del equipo desde que Marcelo Gallardo tomó sus riendas en 2014.

“Ninguno es más favorito que el otro. Son partidos distintos, diferentes. No hay comparación, es un partido aparte y es una final”, avisó Carlos Tevez, el capitán de Boca. “Si ganás, quedás en la historia”.

Pese a la crisis, los “millonarios” apuestan a que el “Muñeco” Gallardo pueda reeditar la fórmula con la que River eliminó a su eterno rival en los antológicos duelos de Copa Sudamericana y Copa Libertadores en años recientes.

“Tenemos que hacer un partido muy diferente a lo que venimos haciendo”, admitió Gallardo. “Nos tenemos que basar en la importancia de este partido para soltarnos y mostrar las cualidades que tienen cada uno de los jugadores”.