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ESTADOS UNIDOS.- Nikki y Kevin Conant regresaron el miércoles a su hogar en un área vinícola de California y solamente encontraron los restos calcinados de su casa y de su negocio de readaptación de barriles de vino.

“Es como si parte de mí se hubiese ido, quemada por el incendio. Todo lo que construimos aquí, todo lo que hicimos, se fue”, dijo Nikki Conant.

La pareja, ambos de 52 años, se preparaba para evacuar el área el domingo cuando vio un resplandor naranja en las colinas cerca de su casa alquilada en Santa Rosa. En apenas 45 minutos pudieron escuchar el crujido de árboles y las explosiones de tanques de gas cuando el incendio se acercaba a su comunidad. Se subieron al coche y estuvieron atrapados en el tráfico por lo que pareció una eternidad.

“Pensé que íbamos a quemarnos vivos. De verdad. Fue horrible”, dijo Nikki Conant.

Nikki lloró cuando vio su gallinero quemado: sus 12 pollos murieron en el incendio. La pareja convertía barriles en arte y muebles, y todas sus herramientas quedaron destruidas.

Los Conant están entre más de 70.000 personas bajo órdenes de evacuación en la región vinícola del norte de San Francisco en la que el incendio Glass Fire ha incinerado al menos 80 casas, además de instalaciones de viñedos y otros edificios.

Las llamas continuaban avanzando el miércoles por los pastos, colinas boscosas y viñedos de la región, en medio de un ambiente cálido y seco.

Los fuertes vientos que esta semana diseminaron nuevos incendios en las áreas vinícolas de Napa y Sonoma se redujeron a brisas. Pero se espera que regresen con fuerza el miércoles por la noche, en medio de calor extremo y baja humedad, condiciones que se espera duren hasta el viernes. Las autoridades dicen que han pedido más equipos de bomberos para sumarse a los 2.000 bomberos que batallan las llamas, que han asolado 197 kilómetros cuadrados (76 millas cuadradas).