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Millones de estadounidenses se aprestan a emerger de su confinamiento por el coronavirus e incursionar tentativamente fuera de sus casas para celebrar el fin de semana del Día de los Caídos en Guerras en playas y reuniones familiares, aumentando los temores entre las autoridades de salud pública de que grandes congregaciones puedan causar el resurgimiento de brotes de COVID-19.

Los expertos médicos advierten que el virus no va a tomarse el feriado que marca el inicio tradicional de la temporada de verano. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades continúan recomendando que las personas se queden en casa, eviten las multitudes y contacten a familiares y amigos por teléfono o videochat.

El doctor Seth Cohen, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Washington en Seattle, recomendó que las personas que participen en celebraciones mantengan una distancia apropiada unas de otras, usen mascarillas y eviten compartir comida y bebidas.

“Poncheras. Nachos. Esas cosas hay que evitarlas", dijo Cohen.

El fin de semana del feriado llega en medio de la peor situación económica en décadas. Decenas de millones de personas han sido despedidas desde que estalló la pandemia en marzo y forzó a cerrar, al menos temporalmente, muchos negocios, incluyendo muchos destinos veraniegos populares. El desempleo ha llegado a su nivel más alto desde la Gran Depresión, y el jueves, el presidente de la Reserva Federal Jerome Powell dijo que los prospectos para una recuperación seguirán poco claros hasta que se resuelva la crisis de salud.

Muchos eventos tradicionales del Día de los Caídos en Guerras han sido cancelados o acotados, incluyendo conciertos y espectáculos de fuegos artificiales. Las playas, parques y piscinas siguen cerradas en casi todo el país.