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VENEZUELA.- Para Yeri Guerra, vivir durante la crisis de Venezuela significa que a veces se salta el desayuno para que sus dos hijos pequeños puedan comer antes de ir a la escuela. Otros días, ninguno de ellos come.

"A veces ellos no van al colegio porque yo no tengo para darles, para hacerles el desayuno” y los deja en encerrados en casa, comentó.

Guerra, una viuda de 39 años que vive en un barrio pobre de Caracas, no está sola. Según una encuesta publicada recientemente por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas, uno de cada tres venezolanos tiene dificultades para poner sobre la mesa suficientes nutrientes debido la severa contracción económica y su larga crisis política.

La mayoría de los venezolanos tiene una dieta deficiente, pero a diferencia de años recientes, cuando era provocada esencialmente por la escasez de alimentos básicos, ahora la causa principal son los elevados precios que se fijan de acuerdo a su costo en dólares. El sueldo mínimo, que devenga la mayoría de los trabajadores, es de unos cuatro dólares al mes.

Ahora “comemos muchísimo menos”, indicó Guerra, que almuerza junto a sus dos hijos más pequeños en un comedor de beneficencia cinco días a la semana. Sus dos hijos mayores migraron a Colombia por la crisis.