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JERUSALÉN.- Los musulmanes del mundo celebrarán una de sus mayores festividades bajo la larga sombra del coronavirus. Millones estarán encerrados en sus casas y otros sufrirán angustias económicas durante una época del año habitualmente dedicada a compras y festejos.

Los tres días de Eid al-Fitr ponen fin al mes de ayuno de Ramadán para los 1.800 millones de musulmanes del mundo. La gente viaja, visita a familiares y se reúne para grandes comidas, pero este año todo eso estará en gran medida prohibido por las autoridades que intentan contener la propagación del virus.

La festividad comenzará el sábado o domingo, de acuerdo con la visualización de la luna nueva, y finalizará el ayuno del Ramadán que se realiza cada día desde la salida hasta la puesta del sol.

Turquía, Irak, Jordania y otros países impondrán toque de queda durante toda la festividad. En Arabia Saudí, donde se encuentran las ciudades santas de La Meca y Medina, la gente solo podrá salir de sus casas para comprar alimentos y medicamentos.

Pero aún en países que han reabierto en alguna medida, la festividad no será la misma.

En Jerusalén, la mezquita de Al-Aqsa, el tercer sitio más sagrado del islam, permanecerá cerrado hasta después de la fiesta. Las tiendas de la Ciudad Vieja sufren desde marzo la ausencia de turistas y peregrinos.

En Egipto, las autoridades extendieron el toque de queda nocturno, que comenzará a las 5 de la tarde en lugar de las 9 de la noche, y detuvieron el transporte público hasta el 29 de mayo. Los centros comerciales, playas y parques, que en tiempos normales estarían atestados, estarán cerrados.