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ESTADOS UNIDOS.- Las negociaciones entre General y Motors (GM) y el sindicato United Auto Workers (UAW) fracasaron y habrá una huelga a partir del domingo en la noche, informó el gremio conformado por 49 mil miembros.

La decisión se produjo después de que unos 200 líderes sindicales votaron por unanimidad a favor del paro durante una reunión el domingo por la mañana en Detroit.

Apoyamos a General Motors cuando más nos necesitaban. Ahora estamos unidos en solidaridad con nuestros miembros”,
Terry Dittes, vicepresidente sindical

Todavía es posible que los negociadores vuelvan a la mesa y lleguen a un acuerdo sobre un nuevo convenio colectivo, pero el portavoz sindical Brian Rothenberg dijo en conferencia de prensa que era poco probable.

Funcionarios del UAW dijeron que las partes estaban muy alejadas en las negociaciones iniciadas en julio, con desacuerdos en materia de salarios, beneficios de salud, el estatuto de los trabajadores temporales y seguridad laboral.

El anuncio se produjo horas después de que el sindicato dejó que su contrato con GM expirara el sábado por la noche.

En tanto, uno 850 conserjes representados por UAW que trabajan para Aramark, otra empresa separada, se fueron a huelga el domingo, indicó el grupo.

GM dijo en un comunicado que tenía planes de contingencia por cualquier alteración derivada de la huelga en Aramark.

Mencionando diferencias significativas con la compañía en lo que respecta a salarios, atención médica y otros asuntos, Dittes dijo a los miembros del sindicato en una carta que el domingo por la mañana se tomaría una decisión sobre si se declara una huelga o no.

Las cartas dirigidas a GM y sus agremiados pretendían aumentar la presión a los negociadores de GM.

"Aunque estamos peleando por mejores salarios, una atención médica asequible y de calidad, y seguridad del empleo, GM se rehúsa a anteponer a los estadounidenses que trabajan duro a sus ganancias récord”, declaró Dites, en un comunicado difundido el sábado en la noche.

Una huelga de los 49 mil 200 agremiados paralizaría la producción de GM en Estados Unidos, y probablemente interrumpiría la fabricación de vehículos de la compañía en Canadá y México.

Esta situación causaría que haya menos vehículos para los consumidores en los lotes de los concesionarios y podría imposibilitar la fabricación de coches y camiones de pedidos especiales.