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Las últimas dos elecciones por el congreso en Tamaulipas, la del 2013 y la del 2016, se caracterizaron por el voto razonado del contrapeso, los números así lo indican y en donde resultó notorio fue en Matamoros, ya que en el 2013, gana el PAN la alcaldía y se lleva los distritos 11,12 y 13, por la simple inercia de demostrar al gobierno estatal priista, que aquí en este rincón de Tamaulipas, el voto se mueve en contra de las manecillas del reloj.

En el 2016, ante una alcaldía de 2 años y unas diputaciones desfasadas por ley electoral, es el PRI quien se alza con la victoria, demostrando que el pueblo de Matamoros rechazaba la postulación del PAN al gobierno del estado.

Se pueden decir muchas cosas en el análisis a priori, culpar al ejercicio municipal o acusar de falta de operatividad, pero en el análisis sereno, sabiendo que desde hace ya muchos años Matamoros piensa diferente, la única conclusión que queda es que los partidos políticos PRI y PAN, se han desgastado tanto que hasta ellos solos se engañan.

No los culpo, la simulación existe en todos lados y el voto se convirtió en moneda de cambio, pues los mismos operadores una elección trabajaban en la acera norte y a la siguiente en la acera sur.

Sin embargo, el voto duro fue confiable durante mucho tiempo, hasta que se perdió la línea divisoria entre ambos partidos protagonistas de antaño.

Hoy las cosas son diferentes, por encima de los candidatos está la marca y eso es notorio en los abanderados de todos los partidos, en ninguno de los casos, salvo en honrosas excepciones, hay sustento ideológico, principios basados en estatutos o postulación de líderes sociales auténticos.

Parece mentira pero, al paso de los años, ningún partido reconoció la militancia y entrega de sus bases, como por arte de magia, los amigos del poderoso en turno, recibían no solo canonjías, sino también candidaturas sin soporte social que las respalde.

Esto que garantiza la lealtad, de nada sirve si se sucumbe en las urnas. Si se pierde la oportunidad, de poco sirvió el compadrazgo, los lazos afectivos y hasta la consanguinidad.

Morena es hoy la marca que más vende en el panorama electoral de Tamaulipas, llevó con acierto sus diferencias, pues se mantuvo en los medios y en las redes, con un supuesto pleito por las candidaturas, que para muchos parecía “agandalle”, pero que las inconformidades las llevaron a tribunales y ahora tienen de plazo hasta hoy domingo para reponer su proceso interno.

Ahora veremos, de que están hechos los inconformes con el dictamen, pues si persisten en su supuesto apoyo a Morena y si se les ve en territorio promoviendo la marca, tal vez sean tomados en cuenta en un futuro, pues esta diputación es de tan solo dos años de vigencia.

Pero si terminan sirviéndole al régimen estatal, están demostrando que no iban por convicción, sino por oportunidad. Muchos de ellos tienen un bagaje impresionante, lo que no sabemos es si tienen la suficiente paciencia.

Morena demostró que a pesar de los diferendos, su plataforma es sólida, en esto tuvo mucho que ver el Delegado Marcos Carlos Cruz Martínez, con quien tuve la oportunidad de conversar hace unos días y me pareció que sabe a lo que se enfrenta, aun sin tener la estridencia de otros actores políticos en Tamaulipas.

La duda sigue siendo si la estrategia del gobernador de atomizar el voto en la entidad, le alcanzará para conservar el control de su partido en el Congreso o si tendrá que lidiar con más política y menos prepotencia AL FINAL DE SU MANDATO.