“Otra vez el Decreto antiCovid del GobTam lleno de ocurrencias: No inhiben los contagios. Golpean la de por sí mermada actividad económica. Fomentan el desempleo. Exhiben la falta de comunicación efectiva con el sector empresarial. Desnudan su negligencia para tratar los temas.”

Así lo dije en mi cuenta de tuiter ayer sábado, y quise aprovechar la Del Abogado Amigo para explicar, aunque de manera ejecutiva, mi postura.

¿Que por qué no inhibe los contagios? Me pregunto: ¿Científicamente está comprobado que hay más probabilidad de contagiarte de Covid por las noches? Por supuesto que no. De ahí que desde mi punto de vista sea una ocurrencia ilógica limitar hasta las 9 de la noche la apertura de restaurantes, como si eso inhibiera la propagación del virus. En todo caso, lo lógico sería mantener la medida de habilitar solo el 50% de la capacidad de comensales también después de las 9 de la noche.

¿Que por qué golpea la de por sí mermada actividad económica? Sin perder de vista que lo prioritario es la Salud, hoy la preocupación no es solo Covid sino también la crisis económica que, por cierto, en Victoria parece insostenible. Los restaurantes que cerraban más tarde (cuyos clientes suelen ir a cenar) no podrán hacerlo, esfumándoseles dos o tres horas de venta diaria, lo que impacta negativamente, tal vez, en algunos casos, de manera definitiva en sus finanzas.

¿Que por qué fomenta el desempleo? Precisamente porque con el impacto negativo que sufrirán algunos locales a raíz del Decreto, tendrán que reducir sus nóminas, pues apelar a la reducción del personal es una de las salidas más recurrentes cuando hay una devaluación en las ventas; apuesto doble contra sencillo a que en el sector incrementará el desempleo a partir de febrero, o bien, habrá acuerdos patróntrabajador para disminuir de facto las percepciones de estos últimos; cuando hoy más que nunca se necesita lo opuesto: ver por los trabajadores y sus familias.

¿Que por qué se exhibe la falta de comunicación efectiva con el sector empresarial? Es que es evidente que las medidas se toman de manera genérica para todos, esto es: no hay una evaluación profunda del sector restaurantero, por giro, que determine donde sí y dónde no son viables algunas de las medidas, no se examina dónde hay mayor o menor concentración de gente: no todos los restaurantes tienen congestionadas sus instalaciones. “Todos parejo” me parece un criterio obsoleto que acentúa la falta de capacidad para enfrentar el tema económico durante la pandemia. Es natural que haya malestar en el sector, pues las decisiones se toman sin escuchar sus inquietudes.

¿Que por qué desnudan su negligencia para tratar los temas? Porque es un hecho notorio que tal como la vez pasada, este Decreto también carece de la opinión de expertos en materia económica. Además del argumento con el que inicié y que me parece más relevante: ¿Quién les dijo que el coronavirus aparecía más después de las 9 de la noche? Increíblemente pareciere que algunas de las medidas diseñadas parten de esa falsa premisa.

En fin, este cúmulo de ocurrencias, que no solo afectan al sector restaurantero en el Estado sino que se expande en Victoria a rubros como gimnasios y otros comercios, nos llevan una vez más a tener que soportar arbitrariedades de un Gobierno que lo caracteriza su falta de sensibilidad política. Y confirman: están desconectados de la realidad.

Sigamos cuidándonos todos, como estoy seguro lo hemos venido haciendo aún sin estas negligentes decisiones.