La vida me ha dado la oportunidad de poder recorrer mi hermoso estado, municipio por municipio en diferentes ocasiones. En poco más de un año de intenso trabajo, he tenido la oportunidad de conocer a grandes tamaulipecos comprometidos con su entorno. Lamentablemente, en estos tantos recorridos, existe un común denominador, la desafección política.

Hablar de este término, acuñado por politólogo español Óscar Luengo, es hablar del alejamiento, el hartazgo, la tristeza, entre otros tantos adjetivos; que vive la sociedad tamaulipeca en torno a lo que sucede en su alrededor.

La falta de fe ha propiciado que la gente se mantenga callada, o que solamente se desahogue en reuniones privada o en su defecto, en las “benditas” redes sociales. Esta actitud les ha ayudado a los gobiernos (en sus distintos niveles) a olvidarse de su objetivo principal, que es trabajar para mejorar las condiciones de cada uno de nosotros y no ver por el beneficio de algunos cuantos.

Prueba de ello, son los niveles de inseguridad que se vive en la frontera, la caída económica en el sur del estado, el temor en la zona cañera, la falta de servicios básicos en la capital del estado y, dicho sea de paso, todavía tienen el descaro de hacer “informes”; son algunos de los síntomas que nos aquejan a cada uno de nosotros.

Sin embargo, no todo está perdido. Este pleito que se tiene entre los gobiernos brinda la oportunidad a los ciudadanos a verdaderamente hacer una reflexión y nos ayuda a tomar cartas en el asunto para pensar qué queremos para nuestras futuras generaciones.

En estos meses, que, por arte de magia, aparecen personajes bondadosos y empáticos, nos ayuda a voltear hacia atrás y hacer conciencia para saber hemos tomado la decisión correcta. Si hemos sido lo suficientemente responsables con nosotros y con nuestros hijos, al elegir a nuestros representantes.

Se acercan momentos difíciles para todos. Las consecuencias de la pandemia apenas se están haciendo notar y aún falta más. No dejemos que las adversidades nos venzan y emprendamos todos juntos una nueva etapa en el estado.

Hagamos entender a los que nos gobiernan, que el problema es mucho más grande que el ego y la avaricia. Y que, si no vamos juntos para mejorar el futuro en Tamaulipas, será mejor que se hagan a un lado.