Es comprensible el esfuerzo de López Obrador por entenderse con la CNTE. Es un tema que el país viene arrastrando, el cual ha desatado muchos problemas para el desarrollo de la educación.

Los antecedentes llevan a pensar que va a ser muy difícil satisfacer las demandas de la Coordinadora. Es una organización cerrada con la que no es fácil entenderse. A lo largo de mucho tiempo ha colocado las manifestaciones y protestas como eje de sus demandas. No se vence porque tiene cohesión y control interno, lo que le da una gran fuerza hacia el exterior.

Si este control es por la buena o por la mala es un asunto que a menudo se debate. Se dicen muchas cosas sobre el tema, pero lo cierto es que son pocas las denuncias que hay sobre la forma en que se dirige a la Coordinadora.

Lo que es un hecho es que su influencia en el nivel educativo tiende a ser profundamente desigual, a lo que se suma la ausencia en las aulas de los profesores en parte del año escolar, se la pasan en marchas, mítines, asambleas y mesas de diálogo.

Las grandes batallas de la Coordinadora las ha concentrado en la defensa de las condiciones generales de trabajo, pero no hay muchos antecedentes de que entre ellas estén la defensa y apoyo a la educación del país.

Todo indica que en el pasado proceso electoral el hoy Presidente estableció un acuerdo político con la Coordinadora. En algún sentido se puede decir que hoy la CNTE estaría cobrando lo que supuestamente le prometieron.

No va a ser fácil someter a la Coordinadora, esto no está en su código. Si bien es una organización que no se puede ver como un ente monolítico, es evidente que bajo coyunturas delicadas su proceso de cohesión se da casi en automático.

Es por ello que pareciera que en estos días todo se concentra en las demandas de la Coordinadora en Chiapas y en Oaxaca, pero en el fondo no es así. Puede haber particularidades, pero no pasemos por alto que ante las crisis se termina cohesionando profundamente; es lo que la hace aún más fuerte.

¿Hasta dónde va a llegar el juego de vencidas entre el Presidente y la CNTE? La Coordinadora sabe que el Presidente tiene prisa, López Obrador quiere echar a andar y tener amarrado lo más pronto posible el proyecto educativo.

El año lectivo que acaba de empezar todavía no es el plan de estudios que se ha planteado el Gobierno. El valor y efectividad de los proyectos educativos sólo se alcanzan a apreciar al paso de las generaciones. Cuando los estudiantes cumplen sus procesos educativos básicos se logra ver qué tanto han avanzado en el proceso de enseñanza-aprendizaje, al tiempo que se alcanza a apreciar el valor del proceso educativo que se ha puesto en marcha.

Es probable que se siga en el todo o nada como método de negociación y como bien a bien las versiones que tenemos de las reuniones en Palacio Nacional son de la Coordinadora, no sabemos por dónde va la negociación.

El desarrollo desigual de la educación ha sido uno de sus grandes males. Hoy que se está empezando a instrumentar un programa educativo reconociendo nuestras diferencias, se abre la oportunidad de que en los estados en donde hay un desigual desarrollo educativo se puedan crear nuevas condiciones y para ello los maestros y maestras, como siempre se ha dicho, son fundamentales.

Vienen días complicados porque se tienen que aprobar las leyes secundarias de la nueva Reforma Educativa. Ayer en San Lázaro la CNTE ya mostró algo de lo que viene y de lo que es capaz.

No podemos estar en un interminable juego de vencidas.

RESQUICIOS.

Cuauhtémoc Cárdenas, en el justo homenaje que se le hizo ayer en el Senado: “Los avances que hemos tenido en los últimos años en materia democrática se deben al pueblo de México, fundamentalmente. No hay ningún partido, ningún funcionario, ninguna persona que debiera adjudicarse estos cambios de manera individual… es un esfuerzo colectivo el cual corresponde a quienes estamos aquí presentes y a muchos otros”.