Hablaba con uno de mis pacientes en su sesión semanal. Dada la contingencia, la sesión debía ser en línea. Hubo un momento que vi frente a mi esa escena ajena hasta entonces: mi paciente en un contexto que yo no conocía, y mi reflejo en la cámara web de un espacio donde claramente mi paciente no me había visto antes. Parte de la sesión consistió en cómo estaba viviendo la pandemia.

Terminé la llamada y me tomó unos segundos procesarlo todo. El día anterior había sido mi primer día oficial de cuarentena, pero hasta este había sido mi primer paciente en línea. Me quedé un momento frente a la computadora, ya con la llamada terminada, y me sentí invadida por muchísimas emociones. Cómo era esto tan real, tan de pronto. Algo que sólo hubiera imaginado ver en una película distópica o de ficción, estaba pasando: estaba encerrada en mi casa, sin poder salir.

Han sido muchas cosas las que he pensado y sentido en estos últimos días. Seguro todas las personas hemos vivido ciertas emociones: miedo ante los riesgos, preocupación ante la incertidumbre, molestia ante la ignorancia o desinterés, etcétera. Realmente es muy sencillo que las emociones que nos invadan en tiempos de crisis sean las negativas.

Sin embargo, tuve una reflexión que me hizo sentir una emoción totalmente contraria a esas. Pensé en lo afortunada que soy de estar encerrada en una casa que me he esforzado en que sea un espacio acogedor. en la ventaja de tener una red suficientemente buena para poder trabajar a distancia, en lo maravilloso de compartir mi hogar con alguien de quien puedo disfrutar su compañía, incluso en cantidades ilimitadas, el privilegio de contar con un trabajo que prioriza la salud de sus colaboradoras.

La gratitud es una emoción positiva que se puede convertir en una herramienta útil: nos hace conscientes de nuestros privilegios e idealmente, nos invita a actuar con más empatía a partir de ello, y también nos hace conscientes de nuestros propios logros, y por ende enorgullecernos y seguir haciendo cosas para nuestro bienestar.

Definitivamente hay muchas cosas no sólo en estos días, sino siempre, que están fuera de nuestras manos, que nos afectan de diferentes maneras, que nos hacen sentir mal. Está en nuestro control cómo reaccionamos a ellas, y cómo encontramos, incluso en la adversidad, algo para aprender, para valorar y para agradecer.