No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. Isaías 54:4

La vergüenza es una de las herramientas favoritas del enemigo. Comenzando en nuestra infancia, él te recordará cada error y cada falla que hayas cometido, y te dirá "Vergüenza" incluso sobre cosas que no fueron tu culpa. Como adultos, "Vergüenza sobre ti" juega una y otra vez en nuestros pensamientos. Si volviste a tener un mal hábito, te dijiste a ti mismo: "Vergüenza". Si pasaste por un divorcio, el mensaje es "Vergüenza". La vergüenza nos hace sentir culpables e indignos, como si no mereciéramos ser bendecidos.

Pero las Escrituras de hoy hablan de cómo Dios ha eliminado nuestra vergüenza. Ya sea por tu culpa o por la culpa de otra persona, no tienes que cargar con la gran carga de culpa, ni castigarte por errores pasados, ni sentirte mal por dentro. Cuando el enemigo dice: "Vergüenza", Dios dice: "Vergüenza; Te he perdonado, te he redimido, te he hecho valioso ". Tu valor proviene de tu Creador.