Para ser un héroe se necesita valor pero también mucho corazón, y entre la tragedia mundial por el COVID-19 nos estamos dando cuenta de que entre nosotros tenemos a miles de héroes de la vida real, y eso es una luz en la oscuridad.

Muchos de nosotros tenemos la fortuna de poder quedarnos en casa y desde nuestro hogar realizar nuestro trabajo, y es probable que muchos estemos hartos de estar encerrados porque el tema del aislamiento social es durísimo, pero tal vez si reflexionamos lo siguiente, podríamos agradecer que estamos resguardados en nuestras casas, porque muchos están obligados a salir.

Los doctores, doctoras, enfermeras, enfermeros, camilleros, personal de limpieza y administrativo de salud, ellos no pudieron quedarse en casa, porque su profesión salva vidas. Ellos no están tranquilos en sus hogares pasando estos tiempos de distanciamiento social, ellos están en los hospitales luchando en la primera línea de combate contra el Coronavirus.

Todo el personal del sector salud público y privado está arriesgando su vida para cuidarnos a todos nosotros, luchando contra el COVID-19, protegiéndonos como unos guerreros incansables que tienen que trabajar turnos de horas y horas sin descanso. Mientras nosotros nos quejamos de estar en casa, qué ingratos somos.

Y más ingratos quienes se han atrevido a realizar actos discriminatorios contra los héroes de la salud. Que se registren este tipo de acciones contra ellos es indignante, porque créanme que ellos están sufriendo una sobrecarga de trabajo tremenda y un estrés impresionante que pocas personas pudieran aguantar.

Peor aún es cuando se registra algún ataque violento contra el personal de salud ya sea público o privado, es terrible que algunas personas los agredan porque en esta lucha contra el Coronavirus ellos son unos soldados que arriesgan su propia vida por la nuestra.

Lamentablemente en México ya se han registrado diversos fallecimientos de personal médico, porque aunque sean personas jóvenes e incluso sanas, ellos están más expuestos al virus debido al contacto directo que sostienen con los pacientes, y aunque lleven equipo de protección están altamente en riesgo.

No podemos permitir que se sigan cometiendo actos de discriminación y violencia contra el personal médico de nuestro país. No debemos quedarnos callados y por supuesto que debemos defenderlos. También debemos exigir que se les brinde el equipo necesario y correcto para que puedan trabajar de forma segura. Y por supuesto, si tenemos la posibilidad de apoyarlos también debemos hacerlo, porque son unos héroes que están salvando vidas.

Somos unos ingratos, no los valoramos lo suficiente, y tendríamos que hacerlo por agradecimiento. Esos doctores, doctoras, enfermeras, enfermeros, camilleros, personal de limpieza y administrativo de los hospitales están viviendo momentos de agotamiento extremo, y merecen todo nuestro respeto.

¿Saben lo que están sintiendo las familiares de todos esos guerreros? Muchos de ellos no pueden llegar a casa para no arriesgar a sus familias, imagínense no ver a sus seres queridos por semanas y todavía enfrentarse a jornadas durísimas de trabajo para salvar la vida de millones de personas.

¡Qué gran orgullo deben de sentir las familias de todo el personal médico de hospitales públicos y privados! Desde este espacio todo mi agradecimiento y respeto a aquellos héroes de la salud que nos cuidan. Gracias por la gran labor heróica que están haciendo en este momento histórico que está marcando un antes y un después en el mundo. Gracias por su entrega, por su valor y por cuidar de todos nosotros.