Ya van más de cuatro meses desde que cambio nuestro estilo de vida por completo. Hay días en los que todavía siento que estoy en una escena de una película apocalíptica, y cuando leo COVID-19 en algún lugar, me cae el veinte en un segundo lo que hemos vivido estos últimos meses. Y por si fueran pocos los desastres naturales, como Hanna, no tienen piedad y deciden sumarse al sin fín de acontecimientos de este año.

Recientemente, me he encontrado teniendo la misma conversación con muchas personas, no estoy hablando de las escalofriantes cifras, ni de la ultima novedad de nuestro presidente, si no de algo que no dominaba mis conversaciones anteriormente y ahora lo esta haciendo: la salud mental.

Desde que comenzó el confinamiento pienso que la mayoría de nosotros hizo consciencia de la potencial montaña rusa de sentimientos y emociones que esto iba a crear en nosotros. No fue difícil pronosticar que el no poder abrazar a tus seres queridos, dejar de convivir con tantas personas como antes lo hacíamos o simplemente el miedo de enfrentar a un enemigo invisible en cada vuelta al súper mercado nos iba a afectar nuestro estado de animo.

Miedo, ansiedad, incertidumbre, preocupación y tristeza son solo algunos de los efectos de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Mientras algunas personas pudieran conocer estos sentimientos muy bien, para otros es una novedad el sentirte así por tanto tiempo o simplemente tenían tiempo de no sentirlos. Pienso que es esencial el comprender que es completamente normal el sentirnos de esta forma, y no estamos solos. En el momento en el que alguien comparte sus recientes sentimientos y emociones he presenciado como muchas personas coinciden porque lo que nos esta sucediendo este pasado en todo el mundo y nadie tiene un instructivo para cómo sobrevivir una pandemia global.

Una de las cosas que cambiará después de la pandemia es el normalizar el hablar sobre cómo nos sentimos y aceptar que no siempre estamos bien. Tenemos que manejar un millón de cosas: nuestra situación económica, nuestro negocio o empleo, amigos y familiares enfermos de COVID-19, el estar saludable, cuidarnos cada vez que salimos, y estas son solo algunas de las pelotitas que marabareamos al mismo tiempo.

Como psicóloga, aunque no estoy especializada en dar terapia, el tema de salud mental es muy importante para mí. Cuando hablo con más personas del tema mi primera propuesta siempre será el pedir ayuda a un profesional. Hay muchos psicólogos y psicólogas preparados para ayudarnos a manejar todo esto y cuidar de nuestra salud mental. No es necesario salir ya que la mayoría puede consultar de forma virtual.

Segundo, hay algunas cosas que podemos hacer para mejorar nuestro estado de ánimo en lo personal lo que más me sirve es el agradecer todos los días desde las cosas grandes e importantes hasta pequeñas cosas que me hacen sonreír de todos los días . Hago una lista de tres cosas diarias y el simple hecho de reconocerlo tiene efectos positivos en mí. Además de esto, para mí es muy importante dosificar la cantidad de noticias que leo al día, leo lo suficiente para estar informada, pero no más allá para conocer tantos detalles, ya que eso me agobia y me causa ansiedad. Agregadas a estas tres propuestas, pienso que es esencial el buscar hablar con las personas que queremos, hacer actividades que disfrutamos y buscar activarnos haciendo ejercicio.

Querido lector, sentir miedo o ansiedad es completamente normal, lo que NO es normal es la situación por la que estamos pasando, muchas personas están sufriendo y estamos viviendo múltiples pérdidas, normalizamos el hablar de nuestras emociones, cuidar nuestra salud mental e ir a terapia. Es verdad que hay una tremenda incertidumbre y hay muchas cosas que no podemos cambiar, pero sí podemos dedicar tiempo y energía para reducir nuestro nivel de ansiedad, porque de nada sirve no enfermarnos