Donald Trump no solamente pasará a la historia como el primer presidente en tener dos juicios políticos, sino que además, hasta ahora, el voto de la Cámara de Representantes, con 10 republicanos a favor, ha sido el más bipartidista de los impeachments presidenciales. Pero no solo se trata de números. Las razones para un juicio sobran. Aquí expongo cinco de ellas:

1. Las palabras concretas que Trump les dijo a sus seguidores, pidiéndoles que caminaran hacia el Capitolio, sabiendo el peligro que eso representaba. Eso, al menos, es negligencia.

2. El objetivo de incitarlos a protestar, con el peligro que ello conlleva y que finalmente se convirtió en violencia, era detener o bloquear un proceso constitucional y democrático. Eso es apoyar una insurrección.

3. El comportamiento y actitud del presidente durante y después del ataque, llamándole a los fanáticos “patriotas” diciéndoles que “los quiere mucho” y que ese era “un día muy especial”, además de lo que algunas fuentes reportan como una actitud irracional del presidente desde la Casa Blanca. Eso aumenta la incitación de violencia.

4. El presidente fue el líder de una teoría de la conspiración sin evidencia con lo que fue calentando los ánimos de sus seguidores. Su mensaje de ayer después del impeachment llega demasiado tarde y sigue sin aceptar la derrota.

5. El presidente Trump retó al sistema de manera tramposa e interesada. Un ejemplo: la llamada al secretario de Estado de Georgia pidiéndole que “encontrara votos” suficientes para darle la vuelta al resultado.

En suma, por más buena que sea la percepción de la mayoría de los republicanos sobre el trabajo de Donald Trump, el peligro que representa un personaje como él en una posición de poder como la presidencia es mucho más grande y el sistema debe actuar al respecto. De ahí el impeachment.

APUNTE SPIRITUALIS. Las instituciones norteamericanas están resistiendo con éxito los intentos de subvertirlas. Eso vale la pena subrayarlo.