El fenómeno ya es muy notable, la baja incidencia de la participación ciudadana en los procesos electorales recientes demuestra que hay un rechazo a la política y a los partidos todos, de esto no se salva ninguno.

Para entenderlo basta solo recurrir a las páginas web del INE y a las de los organismos estatales electorales, para hacer el comparativo respectivo sobre el interés que han generado los últimos procesos electorales.

Si bien cada proceso es distinto, pues algunos son Federales y otros locales, no deja de ser llamativo el desprecio que se va a acumulando debido fundamentalmente a la información que se genera posterior a los procesos.

No fue atractivo para el electorado el enterarse que algunas gubernaturas fueron producto de negociaciones al alto nivel político, es decir la opinión ciudadana fue la que menos importó a la hora de decidir los acuerdos cupulares, de la “Concerta-Cesión” se brincó con desparpajo a la contundencia de la manipulación electoral.

Nadie de los que fueron a votar en esas elecciones quedó conforme con saber con certeza de que su voluntad política fue torcida, vamos ni siquiera quienes lo hicieron por la fórmula ganadora.

Si bien, hay indicios de que esto se hacía antes, no existía la contundencia del conocimiento de las llamadas telefónicas donde se referían al “Señor Kors”.

En concreto en Tamaulipas se bajó de un contundente 61.42 por ciento de participación ciudadana en la elección del 2018 a un pírrico 33% en la elección del 2019.

Analizar los números así, nos dejan por conclusión de que solo 3 de cada 10 tamaulipecos votó por la renovación del Congreso, algo sumamente preocupante, independientemente de quien haya ganado la elección y por consiguiente también de quien la haya perdido.

Al extrapolar los números al ver los resultados finales, nos encontramos que ningún diputado local actual, representa a 2 de cada 10 ciudadanos, pues los números finales del PAN, partido ganador, lo ubican con el 48% de aquel 33% de participación, es decir apenas llega al 1.44% de la lista nominal.

1 de cada 10 ciudadanos votó por su diputado y de los demás partidos políticos ni hablar, pues ni siquiera MORENA, partido de moda logra representar en las urnas ni siquiera a 1, pues su representación es de 0.81% de la lista.

Razones no faltan para preocuparse cuando sabemos que en Italia, Bélgica y Australia la participación es de más del 90%, o que Israel, Costa Rica y Brasil superan el 80%, o que Japón, España y Canadá, regularmente están por encima del 70% de participación ciudadana.

En los Estados Unidos en las elecciones del 2012 a la fecha, la participación ronda arriba del 60%, pronto sabremos los resultados de este año, en el que por primera vez he visto filas de votantes en las casillas, pues producto de la Pandemia se organizaron las elecciones anticipadas para evitar aglomeraciones en noviembre.

Pero si tiene usted alguna duda del resultado final y vive en los Estados Unidos, recorra el sector donde vive y observe cuantas casas particulares lucen con orgullo la bandera o los estandartes que dicen en fondo azul TRUMP-PENCE.

Si bien el análisis es muy escueto, en razón del espacio disponible, resulta preocupante lo que está sucediendo en México, fuentes oficiales reportan un 39% de participación ciudadana en las elecciones del domingo pasado en el estado de Coahuila, donde se renovó el Congreso local, y del 49 % en el estado de Hidalgo donde además se renovaron Ayuntamientos.

Falta ver la distribución final de los votos para cada partido, con objeto de saber entender ¿A QUIEN REPRESENTAN?

Jorge Alberto Pérez González

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