En las últimas dos décadas, México ha vivido un montón de circunstancias, que a mi parecer, lo han ido fortaleciendo y modernizado con el paso del tiempo. Considero que a pesar de las críticas de muchos detractores, podemos presumir que vivimos en un país cada vez más democrático y con instituciones cada vez más sólidas.

Particularmente estas últimas semanas ha salido a la escena pública la desaparición del Seguro Popular y la implementación del Instituto de Salud para el Bienestar , el “INSABI”. Ha habido muchos comentarios, la mayoría negativos, sobre la implementación de este último instituto que va enfocado a la seguridad social.

El INDSABI busca reforzar la atención médica de los mexicanos. Fortalecer el alcance y que más mexicanos puedan estar respaldados por un programa de salud.

Lamentablemente, se ha presentado algo que ya es una costumbre en nuestro país. Los grupos opositores nuevamente atacan al gobierno desprestigiando el instituto, así como diversos líderes y periodistas acusan al INSABI como un proyecto fallido de esta administración. Incluso el grupo de gobernadores del PAN acaban de publicar que ellos NO formarán parte del programa y que no piensan firmar el acuerdo debido a que argumentan que el programa está mal cimentado y carece de reglas de operación para su implementación. Lo que seguimos sin entender, es que lejos de estar construyendo estamos derrumbando.

Hace poco vi un video de los ex presidentes Zedillo junto con Calderón en el foro mundial de economía. Zedillo recordaba aquellos días de gobierno, acusando a Calderón de haber sido una oposición férrea y dura con el gobierno. Sin embargo, en el video los dos concuerdan que a pesar de las diferencias y de la situación tan complicada que vivía México, siempre prevalecieron los acuerdos y el trabajo mutuo para la construcción y el fortalecimiento del país.

Es curioso ver como dos personajes tan diferentes que vivieron épocas totalmente distintas a la de hoy puedan sentarse y conversar sobre sus vivencias pasadas. Lo que no se entiende es que en vez de ir avanzando en términos democráticos, parece que vamos hacia atrás. Todo indica que las oposiciones en vez de querer robustecer un proyecto que va enfocado a la mayoría de los mexicanos, esperan ansiosos que no funcione para politizar el problema y poder alcanzar una tajada más grande de poder.

No es apoyar forzosamente al gobierno, sino que entre todos abonemos a seguir avanzando como país y como sociedad.

¿Y nosotros qué?