Padres de generaciones anteriores pasaron su vida trabajando con rigor para crear un patrimonio, proveer a la familia y, al final, dejar un beneficio económico a los hijos para ampararlos aún después de la muerte. Sin embargo, la herencia, se vuelve uno de los temas que provocan las discusiones más álgidas entre hermanos porque detona sus peores instintos.

Muchas veces, los padres ancianos y enfermos ven limitadas su posibilidades de llevar una vejez digna porque los hijos no quieren gastar un peso extra, todo por no tocar la puta herencia. Y en la ambición desmedida hasta parece que quieren adelantarle la muerte a su progenitor con tal de abanicarse con los billetes.

Historias así, hay muchas. Los hermanos y hermanas se mandan al infierno en discusiones espantosas que muestran lo que de verdad llevan en el interior cuando descubren que el padre no hizo una división equitativa de los bienes sino que la hizo “de acuerdo a su corazón”… y como en el corazón nadie manda, al hijo que quería más… le dejó más y el resto, que le haga como pueda. Este escenario es uno de los más incómodos porque enemista a los hermanos contra el consentido… y el consentido, aunque no tiene la culpa que le hayan dejado más, no siempre tiene la cortesía de decir, “vamos a dividirlo entre todos”.

También sucede que el padre hace una división en partes iguales entre todos sus hijos, pero hay quien siente que merece más. Este tipo de individuos se valen de la manipulación, el chantaje, las mentiras, la violencia y el robo… Hacen de todo por la puta herencia.

En otras ocasiones, aunque los hermanos y hermanas se sientan más o menos satisfechos con lo que recibieron, son sus respectivas parejas los que, saboreándose el dinero extra que van a recibir, no se limitan soltar veneno con tal de ganar lo más que puedan.

Sin embargo, cuando hermanos y familiares políticos están cegados por la soberbia, se les olvida que el dinero es de quien lo trabaja, y aunque reciban una fuerte cantidad, propiedades o acciones que se conviertan en un impulso económico en sus vidas, si no saben trabajar, sino han experimentando lo que cuesta ganarse un peso y solo saben gastar… ese dinero se les va a quemar en las manos.

Es increíble como un acto de amor al término de la vida puede ser el causante de odio, rencor que exhibe, en muchos casos, lo inimaginable entre una familia, o donde hermanos huyen y a veces en ocasiones cuando la herencia es en vida hasta se comen a los padres.

Como sociedad, dice mucho de nosotros cómo nos comportamos a la hora de recibir una herencia. ¿A qué le damos más valor? Está comprobado que no nos llevamos nada a la hora de morirnos, entonces, ¿por qué nos preocupa tanto acumular?

El dinero no tiene nada de malo, pero lo que hacemos para conseguirlo revela nuestros mas profundos valores. Si estás por dejar una herencia, piénsala dos veces porque tienes dos alternativas, una gastártelo y disfrutar en vida lo que con sudor lograste cosechar o divídela en partes iguales, eso dejará una estela de paz a tu partida. Y si eres de los que quieren disfrutar de lujos, aprende a trabajarlos, punto, y no esperes la muerte de los padres.

Y como siempre me lo han dicho mis padres, no hay mejor herencia que la educación.

Finalmente también es bien sabido que el hombre más rico no es el que tiene más, sino el que requiere menos para vivir.

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