Foto: Posta
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La capital tamaulipeca no deja de ser pisoteada y humillada. El ahora exalcalde Xico González se vio en la necesidad de pedir licencia debido a su ineptitud de encabezar la administración del municipio.

Los resultados hablan por sí solos. Abandona el barco dejando a la capital prácticamente hundida en sus problemas. La falta de los servicios básicos: la distribución del agua potable, la recolección de basura, la falta de mantenimiento en las calles, caos en la economía y la falta de decencia por dar la cara; son algunas de las principales características que representan la peor administración municipal en la historia de Ciudad Victoria.

Importante resaltar, que este personaje, representa dos importantes factores en la historia de la política local. Primero, hay que mencionar que mucha gente lo veía como un verdadero cambio. El victorense, confundió el entretenimiento de un payaso en campaña, por una persona que podría llegar a entender el verdadero sentir de lo que necesitamos. Y, en segundo lugar, el posible afianzamiento del panismo en la capital.

Aunque muchos ya veíamos que a Xico lo iban a obligar a salir, en la cúpula del poder, se tomó una decisión muy riesgosa, que pone al ejecutivo en una posición bastante compleja. Pues deciden nombrar, por dedazo, a la diputada Pilar Gómez.

Pilar, prima de la esposa del gobernador, de origen reynosense y, además, con nulo conocimiento para legislar (dicho por ella). Viene por instrucciones, a tratar de rescatar el caos en el que vive Victoria.

Con el nombramiento de Pilar será un reto enorme, debido a que, gracias a la irresponsabilidad de Xico, el PAN busca enderezar su baja calificación en el municipio. Algo que se puede rescatar, es que Pilar es gente de fiar y aparentemente, viene con toda la intención de fortalecer su proyecto, hasta el 2024.

Habrá que ver si verdaderamente hay intención de querer sacar a Victoria del hoyo en el que está.

Mejor momento no podemos vivir en Victoria, ya que, bajo esta coyuntura, estaremos midiendo las intenciones de quienes nos representan. En esta ocasión, no nos van a engañar.