Estos últimos días han estado llenos de tensión para la administración de AMLO, debido a las comparecencias y el enfrentamiento que tuvieron con la prensa, por el caso de la detención y después liberación de Ovidio Guzmán.

El gobierno, de cierta manera entendible, se esperó varios días para armar “bien” el discurso y darlo a conocer al pueblo de México.

A mi manera de ver las cosas, reconozco la postura de AMLO de hacerle frente al caso y “dar la cara” a los medios para aclarar tantas dudas que se generaron a lo largo del tiempo. Así mismo, la disposición del Secretario de Seguridad junto con todo el equipo que formaron parte del operativo, para esclarecer los hechos sucedidos en Culiacán. Esto pudiera considerarse como un acto inédito del gobierno y es algo que tanto los medios, así como los ciudadanos, debemos de aplaudir.

Sin embargo, se encuentra la otra cara de la moneda. Primero que nada la molestia de AMLO y la del Secretario Durazo ante los cuestionamientos durante las conferencias mañaneras y la comparecencia en la Cámara de Diputados, yo lo pudiera considerar como “falta de sensibilidad”.

Por el simple hecho de que es necesario terminar de hacer a un lado la soberbia y reconocer que hicieron mal las cosas. Es necesario ser lo suficientemente humilde como para decirle la verdad al pueblo que les otorgó la confianza para gobernar.

No es ningún crimen decir que hubo algunos errores en el operativo, que los grupos delincuenciales estaban mejor armados que el operativo federal, que debido a esos errores se puso en peligro la vida de tantas personas inocente, que se equivocaron tajantemente en el primer discurso en el que Durazo negaba la información que había trascendido.

Nosotros como mexicanos estamos para respaldar al gobierno, no para desprestigiarlo. Pero para que eso suceda y se fortalezca la relación entre el gobierno y la sociedad, es imperante que exista una comunicación verdadera y franca. No que hagan más grande la mentira para no despedir al Secretario o para mantener su legitimidad.

Es necesario que el gobierno regrese a su esencia. Que recuerde sus discursos de campaña y sus años en la lucha por generar un verdadero cambio. Es de humanos equivocarse, pero lo más importante… Es de inteligentes reconocer.

¿Y nosotros qué?...