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ESTADOS UNIDOS.- Cuando los teatros de Broadway finalmente reabran, al menos una fanática de los musicales acudirá. Pero lucirá un poquito diferente.

“Usaría máscara y guantes”, dijo la actriz Emily Hampshire, estrella de “Schitt’s Creek” y gran admiradora de “Hamilton”. “No creo que podamos olvidar lo sucedido por mucho tiempo”.

El COVID-19 ha sacudido a los adeptos al teatro y cerrado todos los recintos de Nueva York, incluyendo en Broadway, que amasó 1.800 millones de dólares la temporada pasada y atrajo a un récord de 15 millones de espectadores. Cómo Broadway — una de las joyas de la ciudad — reabrirá todavía no está claro.

¿Se mantendrá cada asiento de por medio vacío? ¿Se medirá la temperatura a los asistentes? ¿Será obligatorio el uso de máscaras? ¿Estará abierto el bar? ¿Habrá limpiezas profundas entre una y otra función? ¿Más acomodadores? ¿Más salidas? ¿No habrá espectáculos hasta que exista una vacuna?

Productores y grupos laborales discuten varias opciones, pero algo que el sindicato Actors’ Equity Association destaca es que la comunidad de Broadway tiene una sola oportunidad para get it right.

“Tenemos que ser realmente cuidadosos sobre cómo empezamos a regresar”, dijo Mary McColl, director ejecutivo de la asociación, que representa a más de 51.000 actores y directores de escena.

“Si pisamos mal y hacemos algo demasiado pronto cuando no hemos descifrado todas las ramificaciones, y sale mal y la gente se enferma debido a eso, eso va a poner a toda la industria en una situación complicada por mucho tiempo”.