AP Photo/Fernando Vergara
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COLOMBIA.- En una pequeña granja cerca de Bogotá, Marlene Beltrán toma su regla y sus crayones. Prende la radio, se sienta en una tambaleante mesa de madera y ayuda a su hermanito de cinco años a hacer cubos de papel y decorarlos con dibujos que cuentan una historia.

Los Beltrán son trabajadores del campo y no tienen conexión de internet. Pero unas sesiones educativas radiales de una hora promovidas por las autoridades municipales mantienen ocupados a sus hijos, hasta cierto grado, mientras las escuelas están cerradas por la pandemia del coronavirus.

Estas transmisiones alguna vez fueron usadas ampliamente en América Latina para enseñar cosas básicas de matemáticas y a leer y escribir en las zonas rurales. Y ahora están ganando nuevamente popularidad en medio de los confinamientos asociados con el virus, sobre todo en las regiones donde no hay buena señal de internet.

“No queremos que los niños pierdan los hábitos del estudio”, dice Diana López, una maestra de Funza que ayuda a producir un programa diario para niños de la escuela primaria. Su municipio en las afueras de Bogotá tiene 10.000 alumnos de escuelas públicas, un tercio de los cuales no tienen computadoras ni internet en sus casas.

“La radio les da un espacio para fortalecer la lectura y escritura. Y les muestra que sus profesores están con ellos”, indicó López.

Mientras que los niños de Estados Unidos y Europa reciben clases a partir de plataformas de internet y videollamadas, los problemas de conexión en los barrios pobres y los pueblos rurales de América Latina obligan a los gobiernos a buscar soluciones alternativas.