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VERACRUZ.- Su enfermedad mental lo llevó por años a una fría jaula.

Por increíble que parezca un hombre de 34 años permaneció en barrotes de acero para evitar los destrozos y golpes que ocasionó en su comunidad durante casi 10 años.

Mario Del Ángel Gerónimo vive en la comunidad de Mata Del Tigre, Tantoyuca Veracruz y no recuerda mucho sobre su estancia en la jaula, una prisión que los propios vecinos del lugar le construyeron ante el temor que causaban sus episodios mentales.

La estancia en la jaula acabó por el momento...está medicado y salió de esa prisión, sus respuestas son cortas y la mirada ausente aunque de vez en cuando sonríe.

Mario Del Ángel Gerónimo habla Tenek, y un poco de español, sin embargo pareciera que en cuanto se toca el tema de la jaula prefiere evadir la realidad.

Cuando Mario estuvo en la jaula, un cubo de aproximadamente 1 metro y medio de longitud y anchura se le daba poco alimento, pues temían que rompiera los barrotes.

Se recuperó de su extrema delgadez, pero la situación mental lo persigue.

Quienes habitan la comunidad recuerdan que Mario rompió 13 medidores de luz, ventanales, puertas y agredía a muchas personas al grado que estuvo a punto de quitarle la vida a su propio padre. Lamentan haberlo tenido en la jaula, pero dicen no había otra opción.

Piden ayuda médica para Mario, pues se dificulta que siga su tratamiento.

Eusebio Del Ángel Ramos, vecino relato que “no hay de otra porque nosotros nos pusimos de acuerdo para tenerlo así porque antes no mató al papá, andaba corriendo con un palo para matarlo”

Mario no trabaja, su familia lo aisla del sol en lo posible pues dicen que esto lo pone peor.

Duerme en un pequeño cuarto, habla poco, pero canta mucho, entre ellas una canción que -dice- “los de la iglesia” le enseñaron y que en una frase se escucha “a la rorro niño a la rorro ro...que veniste al mundo solo por mi amor”.

El tratamiento de Mario consiste en risperidona y sertralina, medicamento que escasea en esos sitios donde tampoco llega internet ni servicio de agua potable.

No disponen de teléfono...la zona se encuentra casi aislada a más de media hora de la carretera, sumado a que ahí la mayor parte habla huasteco.

El no quiere volver a la jaula...pero su mente en cualquier momento lo podría traicionar.